Quién soy

Mi nombre es Sergio, y he decidido dar un vuelco a mi vida.

Desde que perdí mi último trabajo, no he enviado ni un currículum más, con el objetivo de conseguir aquello que tantas personas anhelan, y que tan pocas se atreven a perseguir: crear mi propio negocio online.

¿Y a qué me dedico ahora?

Si quieres saber de dónde vengo y a dónde voy, te invito a que te pongas cómodo, como si estuvieras en tu casa, porque empezamos.

Por cierto, él es Sam, el que más compañía me hace en la aventura de emprender.

No se despega de mí en todo el día.

Lo que más me gusta de trabajar desde casa, es cuando viene ronroneando y se tumba sobre mis piernas cuando estoy en el ordenador.

Es algo que si trabajara en una oficina no ocurriría.

De dónde vengo


Mi historia empezó hace 29 años con mi nacimiento en la ciudad de Barcelona, aunque, para que no se haga muy pesada, me voy a saltar los primeros 20 años, por suerte para ti.

Dediqué cinco años a estudiar informática, me formé como administrador de sistemas y desarrollador de aplicaciones.

Primera aventura laboral

Justo al acabar los estudios, entré a trabajar en una pyme del sector.

Era un nuevo proyecto que iniciaba la empresa para ampliar sus servicios, y yo estaba muy ilusionado con ese trabajo.

Pero poco a poco, la ilusión se fue desvaneciendo cuando iban pasando las semanas y los jefes no conseguían atraer a ningún cliente al cual ofrecer el nuevo servicio.

Finalmente, al cabo de seis meses desde que empezó aquella aventura, el mismo día que me iban a renovar, me rompieron el contrato delante de mis narices.

¿Alguna vez te han roto un contrato delante de tus narices, sin previo aviso y dejándote tirado de un día para otro?

Así que ahí me encontraba yo, en la calle por culpa de que otras personas no hicieran bien su trabajo.

Segunda aventura laboral

Después de unas semanas, entré a trabajar en una gran empresa que empezaba un nuevo proyecto en Iberia, junto con tres compañeros más.

La empresa que me contrató, estaba subsubcontrada. Por encima de ella, había dos empresas más dando órdenes y chupando del bote antes de que el dinero llegara a los verdaderos currantes.

A los cinco años de iniciar el proyecto, el contrato que tenía Iberia con la primera empresa contratada, acabó. Después de unos meses de incertidumbre sobre lo que iba a ocurrir, tuvimos las primeras noticias:

Nuestra (ex)empresa ya no iba a ser la tercera en el rango de subcontratación, sino la quinta.

¡Toma ya! Qué cracks. Cuatro empresas por encima dándoles órdenes.

Que gran capacidad de negociación.

Aunque no fueron las únicas malas noticias: iba a haber una bestial reducción de personal y sueldos en toda España.

En nuestro caso, querían a una sola persona de cuatro que éramos, por poco más que un cuenco de arroz, trabajando 8h diarias, y haciendo guardias las horas restantes de tu vida, ¡un chollazo!

Las cadenas y los grilletes los tenías que traer tú de casa encima, algo en lo que no estábamos de acuerdo.

Tras meditarlo largo y tendido durante, por lo menos, 5 segundos, los cuatro compañeros dijimos que gracias, pero que nos trajeran la cuenta, que nos íbamos.

Y así fue, como de nuevo, me encontraba en la calle por culpa de gente ajena a mí, sin poder hacer absolutamente nada para evitarlo, y decidí plantarme.

Se acabó buscar trabajo


Después de todo, estas dos aventuras me han enseñado dos cosas:

  • Que tu puesto de trabajo dependa de las habilidades negociadoras de otras personas, superiores a ti en el organigrama de la empresa, es una mierda.
  • Trabajar por un sueldo de mierda para que otros se beneficien de tu esfuerzo, es una mierda.

Lo sé, no he descubierto América, es algo que todo el mundo odia, pero que muy poca gente hace algo para remediar.

Mentiría si dijera que no llevaba tiempo pensando en buscarme las castañas por mi cuenta propia, y yo no soy muy de mentir.

Así que decidí poner en marcha un proyecto con lo que hasta entonces había sido mi afición: el diseño de páginas web con WordPress, y todo lo relacionado con el mundo de internet:

SEO, optimización, control de visitas, comunicación, maquetación, consecución de suscriptores, temas, plugins… en fin, todas estas palabrejas de las que todo el mundo habla.

Hacia dónde voy


Después de todo este rollo que te he contado (y que si lo has leído entero, mereces que te invite a una caña), esta web es el resultado de todas las aventuras y desventuras vividas a lo largo de estos años.

Durante el tiempo que estuve trabajando para Iberia, aprendí muchas cosas y conocí a mucha gente.

Pero de todos esos años, hay una sola frase que no se me olvidará nunca.

Nos la dijo el delegado de Barcelona, un hombre curtido en mil batallas, después de invitarnos a comer el último día que trabajamos ahí:

No os deseo suerte, os deseo ÉXITO, la suerte es para los perdedores.

Esa frase retumba en mi cabeza hasta el día de hoy. Y ese es mi objetivo: construir mi propio futuro, ir en busca de mi ÉXITO.

Y estoy dispuesto a ayudarte a que tú también lo consigas.

¿Cómo?

Tu ÉXITO empieza con una página web profesional, con la web de tu vida.

Cada día que pasa es un día perdido.​

No pierdas más tiempo y aprende ya a crear tu propia página web desde cero